Obispo de Iquique en Foro sobre Mundo Carcelario

“Una sociedad donde no todos aportan, no puede ser una verdadera sociedad”

 

Una necesaria reflexión en fraternidad sobre la urgente defensa de la dignidad de las personas privadas de libertad, así podría definirse lo vivido en el FORO: “Hablemos de Justicia Social” que abordó la gran problemática relacionada a la realidad que se vive en las cárceles, los presos y sus familias, encabezado por el Obispo Diocesano, Monseñor Marco Antonio Ordenes, realizado el miércoles 24 de agosto en dependencias de la Universidad Santo Tomás.

Organizado por la Pastoral Social-Caritas de Iquique en el contexto del Mes de la Solidaridad, este encuentro conto como panelistas con el secretario regional ministerial de Justicia, Renzo Trisotti, el secretario general de la Pastoral Nacional de Alcohol y Drogas, Mauricio Zorondo, el Asesor de la Pastoral Penitenciaria y Capellán Regional, Ignacio Lizana, y el coordinador de la Pastoral Penitenciaria, Juan Valencia.

En la ocasión Zorondo destacó que “existe una profunda relación entre los infractores de ley y el consumo de drogas y alcohol, que no necesariamente representa tráfico, pues ha aumentado significativamente la aprehensión de portadores de droga, detenidos por la ley de drogas, sin embargo los decomisos han tenido también una significativa alza.  Entonces, estos presos por consumo ¿no podrán acaso recibir otro tipo de sanción que apunte a superar su consumo de drogar, evitando así su encarcelamiento?”

Por otra parte Trisotti señalo qué “en la región tenemos una sobrepoblación penal del orden del 108%, particularmente en Pozo Almonte donde la población interna llega al doble de la capacidad del recinto.  Trabajamos para superar esto, pero también estamos apostando por la capacitación, pues se está regularizando la situación de un terreno, aledaño al penal, para que los internos puedan trabajar y recibir conocimientos agrícolas que le permitan defenderse al salir en libertad”.

URGENCIA

Con una mirada más humanizadora y alejada de las estadísticas, la Pastoral Penitenciaria mostró el rostro del dolor que se vive en la cárcel, haciendo un llamado a no perder de vista que los presos son también hijos de Dios, “ellos están pagando por los errores y horrores que cometieron, pero eso no significa que pierdan su dignidad.  Por eso los agentes pastorales buscamos apoyar aunque sea con los elementos mínimos de aseo para el interno, pues si no se lavan o afeitan, no pueden salir del modulo a los talleres o trabajar y si no trabajan no tienen dinero para comprarse útiles de aseo que vende la concesionaria de la cárcel, ese es el circulo vicioso donde el ocio termina siendo el instructor por excelencia”, indicó Juan Valencia.

Durante su intervención en el encuentro, Monseñor Marco Ordenes hizo un llamado a continuar y profundizar el trabajo en esta materia, “como Iglesia estamos trabajando para ser un mayor aporte a esta situación, pero todos debemos aportar para mejorar nuestro país, pues una sociedad donde No todos aportan, no puede ser una verdadera sociedad.  Ya lo decía Benedicto XVI en su encíclica “Caritas in Veritate”, donde señalaba que no solo el Estado debe hacerse cargo, pero tampoco solo el privado debe hacerse cargo, debe existir un sano equilibrio”.

Haciendo una reflexión de síntesis, el Obispo concluyó acotando  que “la sociedad civil, donde también se incluye a la Iglesia, debe ser un aporte a solucionar esta problemática, tanto en el diálogo como en el trabajo comprometido con esta realidad”.