Encuentro nacional de equipos de dispositivos de bajo umbral

El objetivo es seguir buscando nuevas maneras de rehabilitación y prevención de drogas y alcohol de cara al bicentenario.
La Fundación EFAD, de la Pastoral Nacional de Alcoholismo y Drogadicción del Área Pastoral Social de la CECh, en la ciudad de Antofagasta y con la asistencia del Arzobispo diocesano Mons. Pablo Lizama, de autoridades regionales y nacionales de CONACE y la asistencia de 25 personas de equipos de Antofagasta, Copiapó, Santiago y Chillan, se realizó el Encuentro de Equipos de Dispositivos de Bajo Umbral (Centros de Escucha para personas en situación de exclusión social grave y uso problemático de alcohol y otras drogas).
Las experiencias presentadas mostraron un abanico de posibilidades en la intervención de personas en situación de calle que usan alcohol y otras
drogas de manera problemática, realizadas por equipos de agentes de pastoral formados en el Modelo ECO2.
El Arzobispo de Antofagasta, Mons. Pablo Lizama, ha reconocido el trabajo de los equipos, y felicitó la realización del encuentro, esperando que la tarea que se emprende sea fruto de la experiencia cercana de Cristo Vivo y resucitado.
Los equipos se han comprometido a un trabajo conjunto que permita visualizar los resultados obtenidos al aplicar una metodología común de trabajo y registro de seguimiento de casos.
De este encuentro emanó la siguiente Declaración:
DECLARACION FINAL
I ENCUENTRO NACIONAL DE EQUIPOS DE DISPOSITIVOS DE BAJO UMBRAL
En la ciudad de Antofagasta, entre los días 5 al 7 de Enero de 2009 nos hemos reunidos los equipos de los dispositivos de Bajo Umbral Copiapó (EFAD), Antofagasta (Tabor, Cristo Redentor), Casa de Acogida Renaser, La Lona Calama; con el apoyo de Caritas Alemana, Gobierno Alemán, Pastoral Nacional de Alcoholismo y Drogadicción, CONACE. Invitando especialmente a la Corporación Padre Chango, y a CONACE Nacional y Región Antofagasta, con la asistencia de Mons. Pablo Lizama, Arzobispo de Antofagasta; convocados por la Fundación EFAD. Reunidos en un ambiente de fraternidad y colaboración mutua, hemos constatado lo siguiente:
A) Durante el año 2008 y con el apoyo de CONACE y su Fondo Especial Ley 20000, hemos logrado implementar 4 dispositivos de Bajo Umbral (Centros de Escucha para personas en situación de exclusión social grave y uso problemático de alcohol y otras drogas) en Copiapó y Antofagasta. El apoyo de Previene Antofagasta ha permitido sostener el Dispositivo El Toldo desde el año 2006; el Previene Lo Espejo ha facilitado el 2008 las acciones del Dispositivo Casa de Acogida Renaser y las acciones coordinadas de CONACE Región Antofagasta y Previene Calama, han permitido el trabajo del Dispositivo La Lona.
B) La Iglesia Católica a través de sus instituciones ha apoyado el trabajo en Copiapó, Antofagasta, Calama, Santiago; y las acciones de la Corporación Padre Chango en Chillan; así como en las demás diócesis con programas de prevención y tratamiento en espacios de comunidad local.
C) La Fundación EFAD se ha constituido en un referente técnico y formativo que ha facilitado la instalación de estos dispositivos y ha provocado la innovación que ello implica en las miradas y metodologías para el abordaje de las adicciones.
D) Todo lo anterior nos lleva a sostener que este proceso implica el compromiso de todos los actores sociales (gobierno, Iglesia, sociedad civil) para llegar con una respuesta efectiva a las personas en situación de sufrimiento social, especialmente aquellas que viven situaciones de mayor pobreza y exclusión.
E) La acción desarrollada ha permitido la articulación de líderes comunitarios, redes operativas, conexiones con instituciones locales y la atención de personas en situación de calle y con uso problemático de alcohol y otras drogas, a través de una metodología no institucionalizada y con recursos humanos capacitados en la acción a través del modelo ECO2.
F) Desde nuestro aprendizaje el uso de drogas es uno de los problemas que viven estas personas, aunque son más urgentes de atender elementos como los servicios básicos, la atención, espacios de escucha y acogida, de forma de incidir en los procesos de inclusión social devolviéndoles a los usuarios de los dispositivos la capacidad de explorar alternativas de cambio en sus vidas.
De esta forma consideramos necesario señalar:
1. El estado Chileno, a través de sus órganos competentes, tienen la responsabilidad de entregar una respuesta efectiva y contundente a estas personas, de forma que puedan hacer uso efectivo de sus derechos y deberes sociales.
2. La acción sistemática y científica que desarrollamos debe ser considerada como una posibilidad en el análisis y la posterior elaboración de políticas o marcos de acción para estas poblaciones.
3. Llamamos a la Iglesia Católica, a la sociedad civil y a las comunidades a hacerse parte consciente de este desafío, de forma de incluir en sus acciones la orientación hacia la población en exclusión social.
4. Los medios de comunicación deben hacer visible estas acciones y las demandas que estas personas tienen en el Chile del Bicentenario.
5. Pedimos que se incorpore la voz de los usuarios de drogas y alcohol, de las organizaciones civiles que trabajan permanentemente en este campo y de las comunidades en general el diseño, ejecución y evaluación de las políticas públicas dirigidas a esta población. No queremos más políticas desarrolladas sin la participación activa, consiente y desinteresada de la sociedad civil.
En Antofagasta, 7 de enero de 2009
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