LA IMPORTACIA DE LA FAMILIA EN LA PREVENCIÓN DEL CONSUMO DE ALCOHOL Y DROGAS



Es muy frecuente escuchar que las drogas están en todas partes y que el consumo está aumentando. Por lo tanto, es importante señalar que existen formas efectivas de prevenir el consumo indebido de drogas y sus consecuencias negativas.

¿Qué importancia tiene la familia para prevenir el consumo?, ¿Cómo podemos prevenir el consumo de drogas en nuestros hijos? Éstas y otras preguntas son frecuentes en los padres y en los responsables de su formación. Aquí intentaremos encontrar algunas respuestas, la prevención es tarea de todos…

La familia debe ser entendida no sólo en su sentido tradicional, es decir, padres casados y sus hijos, ya que, en nuestra sociedadla familia adopta distintas formas. Lo importante es saber quiénes cumplen ese rol.

La familia es la principal fuente de influencia que tienen los hijos. Es, a través de ella, que el niño toma contacto con la sociedad. La familia debe permitir el desarrollo del niño como persona, que se valora, que es capaz de tomar decisiones, de aceptar o rechazar las influencias de los demás, de protegerse. Una buena calidad en las relaciones familiares facilita este desarrollo y permite que la familia tenga mayor importancia en relación a otras influencias, por ejemplo, los amigos, la escuela y otras personas.

 

Establezca Normas Claras y Consistentes.

Los hijos no son simples copias de los padres o de quienes tomen como modelos. En éste sentido, es importante la familia porque también influye en la conducta de los hijos a través de sus normas, definiendo que conductas son adecuadas y cuáles no. Con ello, transmite sus valores, las normas definen lo que es bueno y malo, lo que es justo e injusto etc.

Las normas se expresan en expectativas de conductas, es decir, en lo que los padres esperan de los hijos. Es importante que los padres establezcan normas claras, es decir, que pongan límites respecto a lo que está permitido y lo que no, por ejemplo, el respeto a ciertos horarios (fiestas, diversión, estudios, etc.).

También es importante señalar las razones, que los hijos entiendan el porqué de esas normas y la necesidad de respetarlas, ya que estas no son arbitrarias.

Las normas familiares y su aplicación son una expresión de atención y cuidado por los hijos, en definitiva, son una expresión de afecto. Una familia que no impone reglas, que consiente todo lo que los hijos reclaman, es una familia donde no hay verdadera preocupación, no hay verdadero afecto. Una familia que no impone reglas, que consiente todo lo que los hijos reclaman, es una familia donde no hay verdadera preocupación, donde no hay verdadero afecto.

Las normas que establece la familia y su refuerzo expresado en premios y castigos, es parte del control que los padres deben tener sobre la conducta de los hijos.

El control debe ser entendido en relación con una autoridad legítima de los padres, es decir, basado en la cercanía y en la identificación de los hijos con sus padres como modelos.

El control efectivo se basa en el respeto a los hijos. No es autoritario o arbitrario, ni se basa en la fuerza, el miedo o el castigo indiscriminado. No implica una restricción innecesaria de la libertad de los hijos; al contrario, la autoridad de los padres actúa, principalmente, a través del estímulo y reconocimiento a las conductas positivas, en una valoración de su persona y sus capacidades.

El control que se basa en una autoridad legítima es mayor porque va acompañado de un grado suficiente de identificación de los hijos con los padres, es decir, porque la relación se apoya en el afecto, en la comunicación, en la aplicación de normas claras y consistentes.  Con ello, la influencia paterna es mayor en comparación con otras fuentes de influencias, como lo son por ejemplo, los amigos.

Estimule a sus hijos

Las normas, las conductas que ellas establecen y los valores que representan, pueden ser reforzadas a través de la utilización del estímulo o premio a conductas apropiadas y del rechazo o castigo a conductas inadecuadas, por ejemplo, respecto a los horarios, el rendimiento escolar, los hábitos, las responsabilidades y deberes, etc.

Este sistema de disciplina basado en el respeto y en potenciar y reforzar todo lo positivo, aplicado con regularidad, llega a transformarse en pautas de comportamiento que el niño o joven “internalizan” como propias, se transforman en hábitos de conducta, con lo cual a la larga no es necesario la aplicación de premios y castigos. Estos no son exclusivamente físicos (golpes, cosas), pueden ser también gestos, palabras, actitudes.

Cuando la familia estimula y premia las conductas positivas, especialmente, con gestos de aprobación y con caricias, estimula el logro de metas e ideales y disminuye el riesgo de consumo de drogas.

Es importante que las expectativas de los padres se adecuen a las capacidades del hijo, de forma tal que no produzca una frustración permanente.

Que estimula más a un hijo que la aprobación de sus padres, la palabra correcta en el momento oportuno de puede reforzar el lazo que le ayudará a sus hijos a tomar decisiones correctas. Enfatice las cosas que su hijo o hija hace bien y restrinja su tendencia a criticar.

 

Sea claro y consistente

Tanto los premios a las conductas positivas, como los castigos a las conductas negativas, deben ser aplicados de forma regular y consistente:

1.- Frente a una conducta inapropiada no actué de manera diferente en un momento y otro, por ejemplo, castigar en forma severa y luego ser indiferente.

2.- Evite las contradicciones con los otros familiares frente a las conductas de sus hijos.

3.- El castigo y refuerzo de las conductas no deben depender de los estados de ánimos de los padres. Siempre una conducta positiva o un logro debe ser aprobado de alguna forma, en especial, el esfuerzo puesto en ello. La conducta negativa debe ser reprobada, sobre todo si es consciente y voluntaria.

4.- Reprobar una conducta no significa rechazar al niño o al joven, ridiculizarlo, descalificarlo.

5.- No siempre debe aplicarlo el castigo a una falta, especialmente, si esta ha sido involuntaria, más bien, se debe mantener una conversación en un ambiente acogedor y de confianza.

Demuestre su afecto

La familia cumple un importante papel en la satisfacción de necesidad de afecto de sus hijos. En la medida que la familia desarrolla relaciones cálidas y afectivas, tiene mayores posibilidades de ser una fuente significativa de influencia a través de la identificación con los modelos paternos. Es importante demostrar cariño, prestar atención.

Una familia que permite a sus miembros comunicar y expresar con libertad sus sentimientos, con gestos y palabras, es una familia integrada, que posibilita el desarrollo de sus miembros.

Mantenga una posición clara

De acuerdo a las investigaciones, cuando un niño decide usar o no drogas, la consideración crucial que hacen es ¿Qué pensarán mis padres?

Mantenga una posición clara cuando esta se refiere a sustancias peligrosas como alcohol, tabaco y otras drogas. No asuma que sus hijos saben cual es sus posición. Ellos quieren que le les hable acerca de las drogas. Establezca claramente su posición; si es ambiguo, sus hijos pueden verse tentados a involucrarse en el uso de tabaco, alcohol y otras drogas.

Aprenda a escuchar a sus hijos

La comunicación familiar efectiva permite una mayor cercanía, una mayor integración, con lo que se facilita el desarrollo de relaciones sanas. La comunicación se expresa en cantidad y calidad de tiempo compartido, en que los problemas se enfrentan en común y con actitudes positivas.

Una buena comunicación se logra cuando uno es capaz de “ponerse en el lugar del otro” y comicarse en forma clara y directa.








 

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