ADOSLECENCIA Y CONSUMO DE DROGAS



En la adolescencia hay un conjunto de vivencias afectivas, experiencias y relaciones de amistad, aventuras y estudios, cambios corporales, nuevos puntos de vista, elaboración de proyectos de vida, actividades grupales y sociales en la recreación y alegría, la solidaridad, el conflicto con los adultos y sus estilos de vida. Es la formación de una identidad personal y social fundamental para proyectarnos con sentido hacia la vida.

También esta etapa de la vida humana está expuesta, al igual que los niños y adultos, al posible contacto con experiencias de riesgo, negativas o disociadoras para los proyectos de vida, como por ejemplo el consumo de drogas. Por esto se hace importante vivir una adolescencia apoyada por relaciones familiares, comunitarias y escolares sanas.

 

La adolescencia es reconocida como un momento de cambio importante en la vida humana. Se inicia con la madurez infantil y se prolonga hasta el momento en que asumimos nuestras responsabilidades adultas.

 

Físicamente hay cambios biológicos significativos que anuncian la madurez sexual, emocionalmente se desarrolla el autocontrol, socialmente se abordan las relaciones interpersonales y se define la vocación, intelectualmente emerge el interés por saber, moralmente se define la autonomía en las decisiones que afectan los proyectos de vida. ¿Quién soy? y ¿adónde voy?, son preguntas centrales en este periodo.

 

El adolescente en esta etapa cuestiona permanentemente a la autoridad y los modos de ser adulto. El cree que lo hará distinto y mejor cuando sea adulto. En esta búsqueda ensaya distintas formas de ser, está motivado a experimentar y vivir situaciones nuevas que muchas veces son de riesgo, pero que el siente que no le van a afectar.

 

Todos estos elementos los hacer estar más expuestos a querer conocer o experimentar con las drogas.

 

Se dice que los adolescentes viven una serie de “crisis” derivadas de esta condición de cambios, transformación y maduración. Las experiencias de incertidumbre, vivencias de fracasos y un contexto riesgoso también podrían facilitar en ellos y ellas, consumo de drogas.

 

Razones que declaran los adolescentes por las cuales comienzan a consumir drogas:

  • Curiosidad. La droga es algo nuevo y desconocido en esta etapa.
  • Presión del grupo de pares. Muchos comienzan porque sus amigos consumen, y de alguna manera consumir con ellos los hacer pertenecer o identificarse con el grupo, otros son incapaces de decir no por miedo a ser rechazados.
  • Querer aparecer como más adultos. Fumar marihuana, como fumar cigarrillos o alcohol tempranamente, puede ser visto como una actitud de adultos, por eso, si fuman o beben, los adolescentes sienten que parecen más grandes.

 

El último estudio de Senda en población escolar (alumnos de 8vo. a 4to. Medio), se han registrado declaraciones de consumo de marihuana de último año significativamente mayores que en los estudios previos, llegando a un 30,6%, lo que equivale a 11,1 puntos porcentuales más que los registrados el estudio anterior. Desagregando este resultado por sexo se observa una brecha significativa entre hombres y mujeres, a diferencia de lo apreciado en 2011 en donde el consumo estaba equiparado por sexo.

 

En línea con lo observado con la medida de prevalencia, la tasa de incidencia anual muestra un aumento significativo (por segundo año consecutivo), pasando de 10,5% en 2011 a 18,6% en 2013.

 

Gráfico 1: Evolución de la prevalencia de consumo de marihuana alguna vez en la vida, último año y último mes en Población Escolar. Chile, 2001-2013

 

 

En el estudio 2011 la población de estudiantes de octavo básico registró un aumento significativo de 4,0 puntos porcentuales en su prevalencia de consumo respecto al estudio anterior. Para 2013 las declaraciones de consumo de marihuana en octavo básico vuelven a presentar un aumento significativo (tercero consecutivo), pasando de 10,5% a un 15,7%.

 

Al igual que en 2011, este fenómeno va acompañado de una baja percepción de riesgo del consumo experimental y frecuente de marihuana (18,4% y 28,8%, respectivamente) en este nivel, a su vez de un descenso significativo de la desaprobación parental respecto al consumo de marihuana (84,4% en 2011 a 79,5% en 2013).

 

Si bien todos los cursos encuestados presentaron variaciones al alza, las mayores variaciones se observaron en los primeros y terceros medios con un aumento de 12,6 puntos porcentuales respecto al estudio anterior y en cuartos medios con 14,6 pp.. La razón de prevalencia entre octavos básicos y cuartos medios detiene el descenso desde el inicio de la serie de estudios, pasando de ser 5,3 en 2005 (por cada 5 consumidores de cuarto medio había 1 consumidor en octavo básico), a 3,4 en 2009, 2,3 en 2011 y 2,5 en 2013.

 

Por dependencia administrativa, se observan aumentos significativos en los tres tipos de establecimientos, el mayor de estos fue en los establecimientos particulares pagados (14,6% en 2011 a 26,2% en 2013). A pesar de esto, esta prevalencia es significativamente más baja a la observada en los establecimientos municipales y particulares subvencionados. Al inicio de la serie el consumo era mayor en los establecimientos particulares pagados, sin embargo, desde el 2011 se observa que la marihuana está siendo consumida en mayor proporción en establecimientos municipales y particulares subvencionados.

 

Cuadro 1: Evolución de la prevalencia de consumo de marihuana en el último año, según sexo, curso y dependencia administrativa. Chile, 2001-2013

 

 

Para el año 2013, el tipo de marihuana consumida con mayor frecuencia en los últimos 12 meses es la marihuana “verde” (yerba) con un 55,4% (aumento significativo respecto a 2011 cuando fue 50%), le sigue la marihuana prensada con un 31,6%. No se observan diferencias por sexo, salvo para el caso de la marihuana “skunk” (natural pero de altas concentraciones de THC), que es más consumida por los hombres (4,8%). Por dependencia administrativa, se observa que la marihuana “verde” es la más consumida, independiente del tipo de establecimiento, y que en los establecimientos particulares pagados es más de un 70% de la marihuana consumida. También se aprecia que el consumo de marihuana prensada es significativamente mayor en los establecimientos municipales (33,9%) que en los particulares pagados (13,6%).

 

Cuadro 2: Tipos de marihuana consumida entre prevalentes de último año, según sexo y dependencia administrativa. Chile, 2013

 

 

En las tres versiones anteriores del estudio destaca la incorporación de una escala de tamizaje para detectar consumo perjudicial de marihuana en adolescentes, la que además está siendo utilizada en varios países de Europa y en otros países latinoamericanos. Esta escala, la Cannabis Abuse Screening Test (CAST), se desarrolló y probó en Francia para explorar el consumo de marihuana, intentando develar potenciales patrones de uso dañino independiente de que exista o no un diagnóstico clínico asociado. La idea detrás de este tipo de instrumentos es identificar conductas de riesgo con la finalidad de prevenir problemas asociados al consumo de marihuana antes de que ocurran. El CAST es un instrumento de tamizaje que consiste en seis preguntas que buscan capturar patrones o conductas de riesgo asociadas al consumo de marihuana en el último año. La escala identifica tres niveles de riesgo acorde al puntaje obtenido:

 

ï‚· 1 a 2 puntos CAST: bajo nivel de riesgo.

ï‚· 3 puntos CAST: moderado nivel de riesgo.

ï‚· 4 o más puntos CAST: alto nivel de riesgo.

 

Los resultados muestran que la proporción de prevalentes de último año que presentan consumo de alto de riesgo de marihuana se mantuvo estable, variando de 15,3% en 2011 a 15,0% en 2013. De la misma manera que la prevalencia de uso, se observan diferencias significativas entre hombres y mujeres y un menor consumo de riesgo en los establecimientos particulares pagados respecto a los otros tipos de establecimientos.

 

Cuadro 3: Evolución del porcentaje de consumidores con riesgo alto, sobre consumidores de último año de marihuana, según sexo, curso y dependencia administrativa. Chile, 2009-2013

 

Existe la necesidad de seguir insistiendo en cuidar a los jóvenes, en cuidar a los niños, volvemos a reiterar que a pesar de que efectivamente hay drogas aún más dañinas que la marihuana no se puede perder de foco esta. Entendemos las necesidades de la “despenalización” del consumo, pero nos parece preocupante hablar de “legalización”.








 

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